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CONCLUSIÓN
El diagnóstico de síndrome x frágil implica asumir
una enfermedad cuyas manifestaciones pueden ser muy variadas. Aunque
no existe tratamiento curativo en este momento, la importancia y
calidad de las vías de investigación ofrecen perspectivas de
esperanza. La actuación multidisciplinar, con los aspectos
pedagógicos como base de la intervención puede ofrecer a los
afectados la posibilidad real de una buena integración social y de
una buena calidad de vida.
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