Es de gran trascendencia
efectuar un diagnóstico lo más pronto posible: para la familia
porque podrá recibir el pertinente consejo genético que evitará que
tenga otros hijos afectados. Para el niño porque habrá que adaptar
el sistema pedagógico y el estilo de vida a sus características
cognitivas y conductuales.
- En los afectados: el
diagnóstico se confirma mediante técnicas de genética molecular,
determinando el número de repeticiones de la tripleta CGG, mediante
estudio del ADN.
- En la portadora embarazada, es
posible efectuar diagnóstico prenatal que determine si el feto está
afectado por la enfermedad.
- En la actualidad es también
posible el diagnóstico preimplantacional mediante el estudio
genético de embriones fecundados in vitro y la elección y
transferencia al útero de aquellos que no estén afectados por la
mutación ni la premutación.