El Congreso aprueba definitivamente una reforma que refuerza la autonomía personal, los apoyos personalizados y los derechos de las personas con discapacidad y dependencia. ¿Qué puede significar para las personas con Síndrome X Frágil y sus familias?
El pasado 16 de septiembre, el Congreso de los Diputados aprobó definitivamente la reforma de las leyes de discapacidad y dependencia. Ahora queda pendiente su publicación en el BOE y su entrada en vigor.
La reforma introduce cambios en los servicios, las prestaciones y la forma de reconocer y organizar los apoyos.
Estos son algunos de los que pueden tener más interés para nosotros.
Más posibilidades para combinar apoyos
La reforma cambia las reglas sobre la compatibilidad entre algunos servicios y prestaciones de dependencia. El objetivo es que los apoyos puedan combinarse mejor y adaptarse a las necesidades de cada persona.
Esto puede ser importante porque una persona puede necesitar distintos apoyos al mismo tiempo. Por ejemplo, apoyos para desarrollar su autonomía, ayuda en casa o asistencia personal.
Habrá que esperar a la aplicación de la nueva norma para saber cómo se concretará en cada caso.
La asistencia personal cobra más importancia
La asistencia personal queda reforzada dentro de los servicios de dependencia.
Se trata de un apoyo que permite a la persona contar con otra persona para realizar actividades de su vida diaria y participar en su entorno, de acuerdo con sus necesidades y preferencias.
Para algunas personas con Síndrome X Frágil puede ser una opción especialmente interesante para avanzar en autonomía, participación y vida independiente.
La teleasistencia pasa a ser un derecho
La reforma reconoce la teleasistencia como un derecho para las personas en situación de dependencia. Además, podrá complementar otros servicios y prestaciones.
Más apoyo en casa y en el entorno
La reforma amplía la atención en el domicilio y contempla también apoyos relacionados con las actividades que la persona realiza fuera de casa y en su entorno habitual.
Esto supone poner el foco no solo en los cuidados dentro del hogar, sino también en que las personas puedan desarrollar su vida cotidiana y participar en su comunidad con los apoyos que necesiten.
Dependencia y discapacidad estarán más conectadas
Uno de los cambios que más dudas puede generar es la relación entre el grado de dependencia y el grado de discapacidad.
La reforma establece que el reconocimiento de una dependencia de grado I se corresponderá con un 33 % de discapacidad, mientras que los grados II y III se corresponderán con un 65 %.
Esto no significa que ahora todas las personas tengan que volver a solicitar la discapacidad ni que podamos saber ya qué efecto tendrá en cada caso. Para conocer cómo se aplicará a las situaciones que ya están reconocidas habrá que esperar a la entrada en vigor de la reforma y a su desarrollo.
Menos tiempo para resolver la dependencia
Otro cambio importante es la reducción del plazo máximo para resolver el reconocimiento de la situación de dependencia: pasa de seis meses a tres meses.
La intención es reducir los tiempos de espera para que las personas puedan acceder antes a los apoyos que les correspondan.
Entonces, ¿tenemos que hacer algo ahora?
De momento, no.
La reforma ya ha sido aprobada por el Congreso, pero todavía tiene que publicarse en el BOE y entrar en vigor. Además, algunos de sus cambios necesitarán concretarse posteriormente para saber cómo se aplicarán en la práctica.
Por eso, si una persona de nuestra familia ya tiene reconocida una discapacidad o una situación de dependencia, no debemos dar por hecho que su grado, sus prestaciones o sus servicios van a cambiar automáticamente.
Iremos siguiendo cómo se desarrolla la reforma y qué supone realmente para las personas con Síndrome X Frágil y sus familias.
Porque una nueva ley es importante, pero lo realmente importante es que los cambios lleguen a la vida de las personas.














